En determinadas situaciones, el autobús puede no detenerse exactamente en el punto habitual de la parada debido a obstáculos como vehículos mal estacionados, obras, incidencias de tráfico o situaciones de emergencia. En estos casos, el conductor se aproximará lo máximo posible para permitir la bajada con seguridad.
Al descender, presta especial atención al entorno. Comprueba que no haya obstáculos en el suelo y asegúrate de que puedes bajar con estabilidad. Si el vehículo no puede acercarse completamente a la acera, extrema las precauciones antes de pisar la calzada.
Si tienes movilidad reducida o consideras que la situación no es segura, comunícalo al conductor para que pueda valorar la mejor alternativa. La prioridad es garantizar un descenso seguro para todos los pasajeros.